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El coronavirus: Excusa para el prorroguismo

“Política y Punto”

La incertidumbre política y social, la destrucción de la económica interna, la multiplicación de los casos de coronavirus y la toma de determinaciones departamentales sin consultar al gobierno central están llevando a Bolivia a un peligroso vacío de poder que el gobierno transitorio pretende solucionar postergando las elecciones hasta el año 2021.

Los gobernantes saben y conocen este panorama, pero están esperando la evolución o involución de la pandemia en las próximas semanas para tomar decisiones que van desde pedir la ampliación del mandato por unos meses más, hasta la postergación de los comicios hasta el próximo año siempre con la excusa de luchar contra el coronavirus.

El asentamiento de este virus en el país tiene un doble sentido para el gobierno porque por un lado puede significar s

u tabla de salvación para quedarse en el gobierno y concluir su misión que no es otra que desmontar todo lo que significa el Estado Plurinacional, su modelo económico y que le permitiría prepara el terreno electoral para el triunfo de una de las candidaturas de la derecha.

Sin embargo, puede también señalar el principio de su fin ya que la multiplicación de los casos de la pandemia, su falta de previsión y una adecuada campaña para enfrentarla está obligando a las gobernaciones de Oruro, Tarija y hasta de Cochabamba a actuar por encima del Gobierno Central y violando la Constitución Política del Estado en “defensa de la salud de sus ciudadanos”.

Cabe preguntarse si la economía informal, esa que vive del día a día como la de Oruro o la de El Alto podrán aguantar una cuarentena, incluso mínima, de dos semanas antes de romper “el orden establecido” y, motivadas por el hambre, tomar las calles. Ya en febrero se notó una alarmante falta de circulante y de movimiento económico situación que alarma al pueblo y que empieza a reflejarse en las encuestas de intención de voto favoreciendo al MAS – IPSP contra todos los pronósticos políticos de los movilizados el año pasado.

En este punto, no deja de llamar la atención la compra de agentes químicos y otros elementos disuasivos para la Policía y las FFAA, realizadas por el gobierno, antes que invertir en la lucha contra el coronavirus. Asimismo, los “transitorios” saben que cuentan con una poderosas fuerza política y militar que no es otra que la de los EEUU y sus alfiles latinoamericanos para continuar con la violación sistemática de la Constitución Política del Estado y de la normatividad nacional.

De todos modos, el coronavirus les brinda una posibilidad de perpetuarse en el poder más allá de la transitoriedad a la que estaban obligados, mientras que sus cálculos políticos y electorales se van disminuyendo por su incapacidad de gestión gubernamental.

Preparan el terreno
En este sentido, representantes del gobierno ya se habrían reunido con la denominada “ala conciliadora” del MAS en el Legislativo, avanzándose inclusive en tiempos reales para propiciar el prorroguismo. Del mismo modo, en la última reunión con los medios de comunicación se habría auscultado esta posibilidad, presentándose opiniones a favor y en contra.

Sin embargo, otra corriente del MAS – IPSP podría propiciar el adelantamiento de los comicios en el entendido que “solo un gobierno con fuerte respaldo popular, legal y legítimamente constituido podría hacer frente a la pandemia del coronavirus”, además de enfrentar la desaceleración económica con relativo éxito.

El definitiva, el desarrollo del coronavirus definirá también la política y lo político en Bolivia.

“El Deshabitado”.

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