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ELECCIONES EN BOLIVIA: LA DERECHA, EL HILO DE ARIADNA DE LOS REVOLUCIONARIOS

Por: J. VASQUEZ 

Cuando, “cayó” la fase primera del Proceso de Cambio en Bolivia, acelerado por nuestros propios errores, recibimos un golpe duro, en horas habíamos visto desfilar 500 años de resistencia y lucha y 14 años de gobierno donde el Que Hacer fue una constante política. 

La paz social que se construía fue reemplazado por la violencia fascista articulada en sus versiones locales llamada “Resistencia” que no eran otro que el remedo de las falanges Italo – alemanas que dieron origen al fascismo; esta fase fascista de la recomposición derechista puso en movimiento la maquinaria de terror que inauguró su aparición politica, el Orden Neoliberal y capitalista inicio su régimen con el terror, terror que a base de un decreto de impunidad dio carta blanca a las masacres de Senkata, Sacaba y Ovejuyo; el exitismo del empresariado que había financiado el cruento golpe, no le permitió tener una lectura de país, que embriagado de su “victoria” sobre los salvajes, impuso su representante “rubia” en el ejecutivo, Jeanine Añez y sus pares en la administración:Yerko Núñez, Arturo Murillo, etc, es decir, toda una fauna: empresarial, blanquiñosa y golpista, adornada de dos traidores históricos en el continente: Felipillo Quispe y Malinche.

Está falta de lectura,  y la aplicación de una política de terror que en el lenguaje de la democracia vende patria se llama “Pacificación”, intento sentar las bases de un triunfal retorno, que no ha podido vencer el elemento identitario de los “salvajes” como gusta decir a la “señora que habla inglés y lee discursos en papelitos”, que hoy, ante la posiblidad del retorno del MAS IPSP por la vía que la derecha consideraba cerrada  para el pueblo, grita, gruñe, maldice, aúlla y maulla, y es que no puede entender cómo a pesar de pagar a las encuestadoras, encuentra que tanto en la Primera como en la Segunda Encuesta de Preferencias Electorales, el MAS IPSP con Arce Catacora a la cabeza, obtiene un ventajoso primer lugar (33.3%,) sobre el 18,3% de Carlos Mesa y el opaco 16,9% de Jeanine Añez, cifras y lugares que entre Mesa y Añez llevan el maquillaje psicológico – inductivo que busca manipular al pueblo.

Ante esta cruda realidad que puede echar por la borda, sus proyecciones como clase dominante, la derecha con el apoyo de la Administración Trump intenta dos vías: a) la inducción psicológica de una “supuesta unidad por la democracia” cuando en realidad es la unidad del empresariado parasitario y, b) el fraude electoral cuyo primer paso es la suspensión electoral, para lo cual se pretende utilizar las bondades de miedo, histeria colectiva que genera la llegada del Corona virus a Bolivia; con estos dos elementos se pretende el reagrupamiento de todos los “pititas” en torno a Carlos Mesa y del neoliberalismo post Evo.

Roger Cortés, analista hoy, reconoce que el llamado a la unidad neoliberal es una consigna urgente de “unirse o morir” ante la posibilidad de la victoria del pueblo y su instrumento, a la derecha le aterroriza que el pueblo haya aprendido de sus errores y que, en esta fase, profundice su proceso que implique nuevas y populares medidas de organización y poder.

En este panorama de pavor para la derecha, el ala conservadora de esta derecha chulupi a la cabeza de Carlos Mesa, apela a que la nueva derecha, nombre que los estudiosos de las luchas sociales y políticas como Iñaki Gil, para el debate en nuestra Patria Continente, define a esa derecha que sin ser nueva se transmuta y son readaptadas por especialistas y son monitoreadas por los EEUU cuya influencia se presenta de manera prioritaria  en la dirección politica e ideologíca; o como dijera E.J.Vior “intensificando la guerra informacional (retorno a la democracia, fin de la dictadura, lucha contra la corrupción, lucha contra el narcotráfico, etc), intensificando las operaciones psicosociales (masacre de Senkata, Sacaba, Ovejuyo, declaratoria de Estado de Sitio pre – electoral bajo el manto de Emergencia Nacional por el Coronavirus, etc), y profundizando lo político (comités cívicos, la llamada Resistencia, el CONADE  fascista, la creación de ilusiones orgánicas como Juntos y Creemos) cuya única finalidad es consolidad y legitimar el poder político, y su legitimación a través de las elecciones; la última Encuesta a puesto histérica a la derecha que junto a sus analistas han lanzado un grito desesperado por la conquista de la “Bolivia Salvaje”, ya la judicialización de la política no ha logrado vencer a la articulación histórica Nación – Clase, y que ellos llaman el “voto duro”, la estrategia inicial del terrorismo de Estado, ha tenido efectos contrarios a lo esperado por sus mentores: a) ha unificado a la nación en movimiento y consolidado sus aspiraciones liberadoras y b) la lucha entre thar’as y khara’s, es una lucha, de clase que marca el presente periodo electoral.

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